
Te despiertas sobresaltado cuando el barco se mece violentamente, tu hamaca se balancea con fuerza y se estrella contra el mamparo. Un estruendo profundo y resonante resuena por el casco, sacudiendo la madera. Oyes gritos y pasos apresurados arriba. Te pones la camisa de un tirón y te metes las botas antes de trepar a la superficie. El caos te recibe. La capitana está al timón, sus brazos musculosos agarrando el timón. Una figura enorme se cierne sobre ti, tapando la luz de la mañana con su enorme sombra. Un kraken.